Tienes el vídeo montado pero le faltan los subtítulos. Escribirlos a mano, línea por línea y con sus tiempos, es lento y aburrido. Con Transcribo puedes crear subtítulos en español a partir del audio de tu vídeo y descargar un archivo SRT con las marcas de tiempo ya puestas.
Subes el vídeo o solo el audio, Transcribo lo transcribe en tu navegador y te devuelve un SRT listo para editar. No se sube nada a ningún servidor: el audio se procesa en tu propio dispositivo. Es gratis, sin registro y sin límite de minutos.
El SRT es texto plano, así que puedes abrirlo, corregir una palabra o ajustar un tiempo cuando quieras. Y como está optimizado para español, entiende bien el acento, los nombres propios y la puntuación.
Empieza subiendo tu archivo aquí arriba y en unos minutos tendrás los subtítulos de tu vídeo.
Tira el audio aquí
MP3, WAV, M4A, OGG, MP4… o haz clic para buscar
Si publicas en YouTube o Vimeo, un buen archivo de subtítulos ayuda a que más gente entienda tu vídeo y a que el buscador lo posicione mejor. En lugar de escribir cada línea a mano en el editor, genera el SRT aquí a partir del audio del vídeo. Sube tu MP4 o WebM, deja que Transcribo lo transcriba y descarga el archivo. Luego lo importas en YouTube Studio, desde la sección de Subtítulos, o en la pestaña de subtítulos de tu vídeo en Vimeo. Como el SRT va aparte del vídeo, puedes cambiar el texto sin volver a exportar el montaje. Y si se te cuela una errata, la corriges en el archivo y vuelves a subirlo en dos minutos.
La mayoría de la gente ve los vídeos de Instagram, TikTok o Reels sin sonido, con el móvil en silencio. Sin subtítulos, tu mensaje se pierde en los primeros segundos. Genera el SRT del audio de tu vídeo y tendrás el texto sincronizado para incrustarlo con tu editor favorito o para apoyarte al escribir los subtítulos quemados. Transcribo te da la transcripción con los tiempos, que es la parte pesada; tú solo repartes las líneas para que quepan bien en pantalla vertical. Al estar optimizado para español, capta bien las expresiones y los nombres propios, así que corriges menos. Es la forma rápida de que tus vídeos funcionen también en mudo, que es como los ve casi todo el mundo.
Los subtítulos no son un extra: son lo que permite que una persona sorda o con problemas de audición entienda tu vídeo. Las pautas de accesibilidad WCAG piden subtítulos sincronizados para el contenido con audio, y muchas instituciones y clientes ya lo exigen por contrato. Con Transcribo generas ese archivo SRT en minutos a partir del audio, sin pagar por minuto ni mandar el material a terceros. Después conviene repasar el texto para marcar quién habla o describir sonidos importantes, algo que el SRT en texto plano te deja hacer sin herramientas raras. Así cumples los requisitos y, de paso, tu vídeo llega a más público. La transcripción es lineal, sin etiquetas de hablante, por lo que ese matiz lo añades tú al editar.
Si haces formación online, tutoriales o vídeos corporativos, los subtítulos suben mucho la comprensión, sobre todo con términos técnicos o cuando quien mira no es nativo. Sube la grabación de tu curso, genera el SRT y tendrás cada frase con su marca de tiempo, lista para acompañar el vídeo en tu plataforma. Como el audio se procesa en tu dispositivo, puedes subtitular material interno o confidencial sin que salga de tu ordenador. Para vídeos largos, la transcripción en el navegador tarda un poco más; si tienes mucho material, hazlo desde un ordenador con WebGPU, que va bastante más rápido que el móvil. En todos los casos descargas el mismo SRT editable.
Arrastra el archivo a la caja de arriba. Puedes subir el vídeo entero (MP4, WebM) o solo el audio (MP3, WAV, M4A, OGG, OPUS, FLAC, AAC); Transcribo extrae la pista de sonido por ti. No hace falta convertir nada antes ni instalar programas. El primer uso descarga el modelo de Whisper al navegador, así que tarda un poco más; a partir de ahí funciona incluso sin conexión. Tu archivo no se sube a ningún sitio: todo el proceso ocurre en tu dispositivo, así que puedes trabajar con material privado con tranquilidad.
Pulsa transcribir y espera a que Transcribo procese el audio. Al terminar verás el texto dividido en segmentos, cada uno con su tiempo de entrada y de salida. Ese es justo el material que necesita un subtítulo. El modelo está optimizado para español, así que reconoce bien el acento, la puntuación y los nombres. Si tu vídeo mezcla idiomas o tiene partes en inglés, también lo maneja, porque soporta más de noventa lenguas. En un portátil normal, unos minutos de audio se transcriben rápido; los vídeos muy largos tardan más.
Elige exportar en SRT y guarda el archivo. Ábrelo con cualquier editor de texto para repasar el contenido, cortar líneas largas o afinar algún tiempo antes de publicar. Luego súbelo donde toque: en YouTube Studio, entra en el vídeo, ve a Subtítulos y añade el archivo; en Vimeo, en la pestaña de subtítulos del vídeo. Si prefieres solo el texto sin tiempos, también puedes exportar en TXT. El SRT queda vinculado como pista aparte, así que se puede activar o desactivar sin tocar el vídeo original.
Hay varias formas de conseguir subtítulos: los automáticos de YouTube, un servicio de pago como Rev y herramientas que corren en tu propio navegador. Cambian el precio, el control sobre tu material y si tienes que registrarte. Esta tabla resume las diferencias para que elijas según lo que necesites hoy.
| Opción | Precio | Límite | Privacidad | Registro |
|---|---|---|---|---|
| Transcribo | 0€ | Ilimitado | En tu dispositivo | No |
| Subtítulos automáticos de YouTube | 0€ | Solo tus vídeos | En servidores de Google | Sí |
| Rev.com | Desde 1,50 $/min | Por minuto | Subida a la nube | Sí |
Un SRT (SubRip) es un archivo de texto que guarda los subtítulos con sus marcas de tiempo: cada bloque tiene un número, el momento en que aparece y desaparece la línea, y el texto. Va aparte del vídeo, así que puedes editarlo con el bloc de notas y reutilizarlo en casi cualquier reproductor o plataforma.
En YouTube, entra en YouTube Studio, abre tu vídeo, ve a Subtítulos, elige el idioma y usa la opción de subir archivo para cargar el SRT. En Vimeo, abre el vídeo, entra en la pestaña de subtítulos y sube el archivo. En ambos casos puedes activarlo, desactivarlo o cambiarlo después sin volver a subir el vídeo.
Sí. El SRT es texto plano, así que lo abres con cualquier editor y corriges palabras, unes o partes líneas, o ajustas un tiempo que se haya desviado. Es lo normal antes de publicar: la transcripción automática acierta mucho, pero conviene repasar nombres propios, cifras y la puntuación para que quede fino.
Son buenas y sirven para la mayoría de vídeos, aunque pueden desviarse uno o dos segundos en algún punto. Como el SRT es editable, si ves un subtítulo que entra pronto o tarde, corriges ese tiempo a mano en el archivo. Para redes o cursos, la precisión que da suele bastar sin apenas retoques.
Los subtítulos incrustados (o quemados) van pegados a la imagen del vídeo y no se pueden apagar. Un archivo SRT va aparte: el espectador lo activa o desactiva, y tú lo editas sin reexportar el vídeo. Transcribo genera el SRT; si los quieres quemados, usas ese archivo como base en tu editor de vídeo.
Sí. Generar un SRT sincronizado es el primer paso para cumplir las pautas WCAG y que las personas sordas puedan seguir tu vídeo. Después conviene repasar el texto y, si hace falta, indicar quién habla o describir sonidos relevantes; como la transcripción es lineal y en texto plano, añadir esos detalles resulta sencillo.
Crear subtítulos para vídeo gratis no tiene por qué llevarte toda la tarde. Transcribo transcribe el audio en tu propio navegador, sin subir nada y sin registro, y te devuelve un SRT editable con las marcas de tiempo ya puestas. Sube tu vídeo aquí arriba, genera los subtítulos en español y publícalos donde quieras.
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